LAS MAMÁS CON HIJXS TEA, TAMBIÉN NECESITAMOS SER INCLUÍDAS

Desde pequeña, siempre me sentía mal cuando alguna amiguita daba por sentado que yo, o quién fuera, no íbamos a ir o a hacer tal o cual cosa. Por lo que determinaba que no hacía falta decirnos nada, porque ya sabía la respuesta. Recuerdo sentirme, cuando eso me pasaba a mí, como insignificante, como que no pintaba nada, ni yo, ni lo que opinaba, ni sentía en el grupo de amigas. Con el tiempo aprendí que todo depende del grado de descubrimiento que tengamos de nosotras mismas. Y sí, no vamos a cambiar la actitud de las demás personas, pero sí el cómo nos influyen a nosotras. Te llevo a unos cuantos años atrás porque sé, porque a mí también me pasa, que hoy por hoy también vives situaciones similares. Situaciones en las que, parece que el resto de personas con las que te relaciones te entienden, pero luego a la hora de la verdad, te vuelves a sentir como esa niña a la que no llaman para ir o hacer cualquier cosa. Tenemos un niñx TEA y nosotras SI sabemos que, a su ritmo, puede hacer casi cualquier cosa pero puede pasar, y sé que nos pasa porque lo hemos hablado muchas veces, que para otras personas que no viven nuestro día a día, lo fácil, lo sencillo es no contar con nosotras y nuestrx hijx, para según que actividades, salidas, etc., pues «alteraría» sus planes. Y sí, duele, duele mucho, pero debes recordar dos cosas. La primera que tú no vas a cambiar ni lo que hacen, ni lo que piensa el resto y que, aunque te afecte, no es algo a lo que debas prestar atención. Céntrate en ti, en tu hijx, en tu familia y en todas esas personas que SI te entienden y acompañan. Verás cómo descubres maravillas! Y segundo, tú no eres mamás de un niñx TEA porque sí, o por castigo, o por mala suerte. Tú y no cualquiera de esas personas que te hacen sentir fuera, fuiste elegida porque eres la mujer más maravillosa, la adecuada, la que tiene el AMOR y la LUZ que tu hijx necesita. Y aunque, vivamos días, momentos, épocas intensas, somos unas mamás bendecidas, elegidas para vivir LA VERDADERA VIDA DESDE EL AMOR. Y querida MAMÁ DESPIERTA, cuando somos capaces de ver este tipo de situaciones desde el AMOR, llega un momento en el que es, como si ni las vieras. No juzgues, no te enfades, no te centres en el dolor. Enfócate en todo el AMOR que hay en tu vida y sigue. Aprovecho para agradecer a todas esas mamás que quieren convertirse en unas MAMÁS DESPIERTAS y que me permiten acompañarlas en este proceso y en su experiencia de vida, que me hablan mucho de este tipo de emociones y situaciones y por las que escribo estos renglones hoy. Y a ti, que me lees por primera vez, ponlo en práctica y cuéntame todo lo que bueno que pasa en tu día a día. TE Acompaño. TE Admiro. TE Abrazo. Carolina Rodríguez. Foto: <a href=»https://www.freepik.es/foto-gratis/deprimido-esperanza_2911087.htm#query=mujer%20triste&position=0&from_view=keyword&track=ais»>Imagen de rawpixel.com</a> en Freepik
Yo también soy una Mamá Azul

Siempre quise ser mamá. Soñaba que era una mamá de familia numerosa. Y sí, todo eso, se cumplió. Soy mamá de 4. Cuando estaba embarazada de mi primer hijo, hace ya veinte años, había un miedo que me rondaba la cabeza y que, aún hoy, recuerdo cómo compartía con su padre: “ me da miedo cuando crezca, sea grande, salga por la noche….” Un miedo que, puede parecerte raro, inusual, sin sentido, pero que, te aseguro, que me aterraba. Un miedo que sentía, tal cual, lo había sentido mi madre. Hoy por hoy, echando la mirada atrás, me doy cuenta de qué manera más insana de no estar en el aquí y el ahora y en lo importante de estarlo en cada momento que vivamos en nuestra vida; nos guste más o menos. Y no sólo estaba ese miedo, había muchos otros. Algunos seguro que sientes o has sentido tú también. Y cómo ya te comenté, con el tiempo descubrí que eran miedos “heredados”, creencias limitantes que me hacían una auténtica mamá dormida viviendo desde el miedo. Miedos y creencias que mis padres, sobre todo mi madre, me había “regalado” con todo su amor, porque quería protegernos y ella también los había recibido de su querida mamá. ¿Cómo pensar que tal cosa puede hacer daño? Con todos esos miedos y creencias fui mamá, tres veces más. Pero fue con mi cuarto hijo con el que experimenté el miedo e incertidumbre más grande jamás sentido. Ese que no te esperas y que te paraliza. Con casi 5 años, le diagnostican TEA, apenas unos meses antes de aquel confinamiento mundial que vivimos y que tampoco esperábamos. De repente nos vimos, mi familia y yo, en casa sin poder salir, con un diagnóstico y un montón de dudas, miedos, incertidumbres…. ¿Pero sabes qué? Que lejos de ser una pesadilla, (que fue lo que en un primer momento sentí), y gracias a todas las herramientas y experiencias que me ha dado el coaching estratégico, el estar 24/7 con él, me permitió descubrirle, entenderle y aprender a acompañarlo. Pero también descubrí que para poder entenderlo y acompañarlo, primero tenía que hacerlo conmigo misma. Cosa que el miedo y el vivir dormida no me había permitido hacer. Y sí, el miedo más grande vivido, esa incertidumbre, ese montón de dudas, fue lo que realmente hizo ese click en mi vida. Y sí, mi hijo me convirtió en una MAMÁ DESPIERTA. En una mamá que se enfoca en lo que SI de su día a día. Aunque hayan cosas del día o días completos que no me encanten, siempre hay algo en lo que SI enfocarte. Me convirtió en una mamá que viviendo desde el AMOR, acompaña a su hijo a descubrir sus fortalezas, potenciales y sacar todo su partido. Y no sólo a él, también a mis otros tres hijos, a los que la mayoría del tiempo los había estado criando mientras dormía. A lo mejor, lo que te ha tocado vivir, no es lo que esperabas, créeme que te entiendo. Pero lo que está claro es que lo estás viviendo para algo muy grande. TE Acompaño. TE Abrazo. TE Adminor. La clave está en despertar y descubrirlo.